Tradición que entra por los cinco sentidos:

Vista…la pintaza que tiene cada uno de sus productos.

Olfato…¡cheira que alimenta!

Gusto…sabores que nos traen grandes recuerdos.

Oído…¡escucha cómo crujen esas bollas de pan!

Tacto…texturas que nos erizan la piel.

Forno de Lugo, gracias por dejarnos disfrutar de todas estas sensaciones.

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